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20 Oct
20Oct

(Diciembre 2019)


Anoche al acostarme sentía el remolino en el vientre que se me forma a veces, y tanto movimiento de energía me generaba ansiedad, casi náuseas. Pero hice lo que acostumbro: resistir, respirar y sostener todo con normalidad hasta que por fin llegó la hora de acostarnos mi hijo y yo, y ya en la cama pude hacer más ejercicios de respiración, para ver si mi vientre volvía a la serenidad.

Me costó, era un remolino y me subía la energía a la boca del estómago, pero recé y al final entré en estado de sueño/duermevela. Entonces, con los ojos cerrados, me pareció ver luces flotando alrededor, como por encima de nuestros cuerpos, bajo el techo de madera. No era como cuando ves algo estando despierta, sino como cuando estás medio despierta, con los ojos cerrados, y te da la impresión de que hay luces que medio ves a través de los párpados.

¿Cómo eran las luces? Pues como estrellas flotantes de color blanco. Pequeñas luces esféricas pero radiantes, con rayos alrededor nítidos y muy definidos, y al mismo tiempo eran suaves, sin aristas. Eran luces que se sentían "dulces" y hermosas de mirar, o eso sentí, pero resulta que eran "ellas" las que me provocaban el remolino en mis tripas. Su presencia me afectaba en la energía y por eso mi vientre daba vueltas.

Y las "oí" en mi mente. Me hablaban y me decían que estaban conmigo, o con nosotros, y que se me mostrarían "más y mejor" si no fuera porque hacerlo no era bueno para mí.

Así que solo se dejaban ver como a través de la noche y del sueño, para no asustarme. "Te dejaríamos muy descolocada si nos vieras tal cual, y necesitas estar estable para cuidar a tu hijo", me dijeron, muy sensatas ellas. 

Y lo agradecí, porque la verdad es que por unos segundos pensé qué pasaría si las viera de verdad (no medio dormida y a través de los párpados) y tuve miedo. No era tampoco un miedo tipo "terror", sino una especie de impresión que te deja en shock. El temor ante algo que te excede, o... no sé cómo expresarlo. 

¿Y quiénes o qué eran "las luces"? Pues resulta que eran una parte de lo que llamo mis Guías, o parte de ellos/as. Son energías/consciencias diversas que no sé cómo definir o catalogar con exactitud. No son los ángeles (su energía y sensación es diferente), ni era Anubis, ni era la Abuela Tierra... Eran "otras" energías/consciencias que suelo sentir por encima de mi cabeza, como si fueran estrellas flotantes a esa altura, pero que no son estrellas o luces del cosmos exactamente, sino otra clase de realidad.

Las "luces" solo querían decirme que estaban "conmigo y con mi hijo" para apoyarnos y ayudarnos. Querían que lo supiera y relajara un poco mis miedos, mis preocupaciones y mil cosas que ando pensando estos días. Y también para que fuera siendo consciente de mi pánico a verlas y, así, pudiera disminuir ese gran miedo, y quién sabe si llegar a verlas algún día, estando despierta. 

A mí me parece que "ver luces" no me hace falta, porque es un lío, pero por lo visto para "el ser" y la energía total del cuerpo (sí, he dicho del cuerpo), no es lo mismo ver algo en sueños que verlo despierto. Y mis Guías dicen que está bien desbloquear poco a poco la visión de la energía, siempre y cuando esto forme parte del desarrollo natural y propio de una persona. 

En fin, pues les di las gracias y con eso me tranquilicé y me dormí del todo. 

Soñé entonces que estaba en un paisaje montañoso muy bonito, subiendo cumbres, caminando entre ríos de agua transparente, rocas, y nieve y ese color verde de la alta montaña. Había algunos problemas, porque unos niños (?) me tiraban piedras grandes y a punto estaban de darme en la cabeza, pero las esquivaba y seguía en mi camino por las montañas, disfrutando de la belleza. 

Entonces me encontré con un grupo de gente particular. Eran una veintena de personas o así, agrupados, en un lugar de la montaña, y me dijeron que eran "celtas". Eran guardianes o conocedores o no sé qué de los celtas. 

Bueno, no es la primera vez que sueño o conecto con algo celta, y hace poco comprobé por análisis genéticos que se hizo una de mis hermanas, y mis padres, que tenemos un porcentaje no desdeñable de origen celta en vena. Pero era la primera vez que me encontraba en sueños con un grupo que dijera "somos celtas". Pues además no lo decían como quien señala un origen geográfico, sino como quien señala una identidad espiritual.

Me hablaron entonces de lo que era para los celtas EL TIEMPO. Y ahí entré en otro estado de consciencia. Me contaron que ellos sabían viajar al pasado y al futuro, y que lo hacían incluso físicamente. Que sabían encontrar "portales" , lugares físicos concretos desde los cuales ir "a otro tiempo" y vivir cosas ahí. 

Y me dijeron que ese saber fue una vez compartido por "los celtas" o sus sabios (?) así que vivían en un tiempo diferente al nuestro, pues en su modo de vivir, el pasado y el futuro eran accesibles. Era difícil acceder al pasado y al futuro, pero era un acceso posible, y por lo tanto podían modificar pasado y futuro en cierto modo.

Esto les hacía sentir que vivían en el CORAZÓN del tiempo, con una libertad y una sensación de INFINITO que es muy difícil de entender por nosotros. 

Me dijeron: "No es extraño que os sintáis atrapados, porque vivir solo en el presente produce esa sensación. Sois como animales que se agobian porque no pueden ni retroceder ni avanzar, siempre en el presente, y sin poder cambiar o modificar nada del antes ni el después".

Me quedé desconcertada. ¡Esta sí que era buena! Estoy escribiendo un libro sobre Sagrada Defensa y parte de lo que la Abuela Tierra me explica estos días, para que lo incluya en ese libro, es la necesidad de aprender a vivir el tiempo LINEAL. Nunca me ha dicho nada de viajes en el tiempo, ni mucho menos que sea posible "modificar" cosas, aunque sea solo un poco.

Pensé esto, pero los "celtas" respondieron a mi pensamiento diciendo que ellos también hablaban del tiempo lineal, y que lo que vivían era lo mismo que me estaba enseñando la Tierra, solo que sabían desplazarse por la línea del tiempo, ese era el matiz. 

No creían en esos lemas modernos del tipo "el tiempo no existe", "no pienses en el pasado", "el futuro no existe", o "vive solo el presente". Para ellos, eso eran creencias negativas, pues obstaculizan el estar plenamente encarnados (pues estar en el cuerpo significa estar en el tiempo lineal)

Desde su perspectiva, no había que rechazar o negar el tiempo lineal, sino al revés: era bueno entrar más y más en el tiempo como línea, aunque ¡no para vivirlo como una fatalidad y con impotencia, sino para TRANSITAR por la línea del tiempo con más capacidades de interacción con la misma!

Me quedé a cuadros, como los aldeanos cuando se les cae el palillo de la boca, y también maravillada, porque fue como asomarme a un modo radicalmente diferente de vivir la vida carnal y el tiempo. 

Alguna neurona se me quiso suicidar, incapaz de procesar lo que me estaban contando esos "Celtas", pero también me pareció que algo profundo se reajustaba en mi mente, muy de fondo, y era liberador. Y me pareció también que la Abuela Tierra afirmaba la verdad que aquella gente me decía. 

Me desperté entonces y ya era la hora de irse levantando, pero me guardé todo en la mente para seguirlo revisando, porque además sentí una conexión entre las "luces" que vi al acostarme, y los "celtas" del sueño que vivían en las montañas, y todo junto lo sentía vinculado con mi camino personal. 

Ahora, al mediodía, cuando por fin he podido sentarme a escribir todo esto para atrapar el eco de la vivencia y no olvidarla, he estado concentrada y meditando en la cuestión y les he enviado una pregunta mental a esos Celtas, para entender mejor su mensaje acerca del Tiempo. 

Los he podido escuchar y me han dicho que la clave es entrar en el corazón del tiempo. Que el tiempo es lineal, pero ¡la línea no es una recta exactamente! Hace curvas y espirales y vueltas, como todo lo vivo. Y la imagen que me daban ha sido muy celta, a decir verdad, toda con curvaturas y espirales y volutas.

Me han dicho: 

"El tiempo crece, como todo lo vivo, en patrones no solo curvos y variables, sino también arborescentes. 

"El tiempo es como un ser arborescente, pero tiene un corazón. Encuéntralo y podrás "subirte" a su pulso, y ese pulso te conducirá por las venas o arterias "temporales" y así es como se viaja en el tiempo".

- ¿Pero y los portales ésos para viajar en el tiempo, dónde están, cómo los encuentro? -he preguntado yo, sin entender nada.
- Todo es lo mismo.
- ¿Cómo que todo es lo mismo? No entiendo.
- A los portales se accede por las venas de la Tierra que están conectadas con las venas del tiempo, y estas venas terrestres también tienen formas arborescentes. 

"Todo es ÁRBOL y siempre estás DENTRO de él. Siéntelo y lo verás, lo comprenderás"

Caray... Esto era cada vez más metafísico, y al mismo tiempo me sonaba a "verdad total". Vaya con los Celtas, ¡no vivían como nosotros, y lo digo en un sentido existencial y profundo! 

Me dijeron: "Es que vivís de una forma muy rara, como si fuerais puntos desconectados unos de otros y desorientados, lo cual os hace vivir el tiempo como si fuera un punto, y además fugaz. Nosotros vivimos en las redes y la Eternidad"

Sentí por instantes su fluida manera de vivir el tiempo y la vida, y no había allí angustia alguna. Era una vida con serenidad, sabiendo en cada momento dónde se estaba. Con orientación. Con encaje con lo real, solo que su realidad era diferente de lo que nosotros llamamos "real". Uau. 

Al lado de su modo de sentir la vida, el mío era realmente como caminar tropezando, dando traspiés, con sustos e inseguridad a cada paso, y (en comparación con ellos), más perdida que un pulpo en un garaje. 

"Claro, pobre, porque vives atrapada en tu escaso punto de tiempo, como un perro que está enjaulado en un presente que ni puedes cambiar, o mejorar, porque no tienes manera de acceder al pasado ni al futuro. Estás atrapada en un punto, en lugar de vivir la fluidez vital, y probar el sabor de la Eternidad", me dijeron.

- Pero yo creía que la Eternidad no era alcanzable en esta vida, y que buscarla mientras se está encarnado es un desatino.
- Eso es así, solo si nos referimos a "vuestro" concepto de Eternidad. No, si es otra clase de Eternidad que no es incompatible con la vida física, pero transcurre como por dentro de sus redes. 

"La locura es buscar la eternidad de un punto fugaz y desconectado. Pero quien se sube al pulso del tiempo porque se une al Corazón del Tiempo, prueba la Eternidad y sabe lo que es"

Me quedé callada sin saber qué decir. Sin palabras. Ya para regresar a mi normalidad y, tratando de encajar piezas, les pregunté a mis Guías si esos "celtas" misteriosos eran las luces que vi ayer.

Y me dijeron que no. Que los Celtas que me hablaban eran ancestros muy, muy remotos, y no cualesquier ancestros sino "sabios", gente "especial" dentro de sus tribus. "Conectores", dijeron. Conectores. 

Me explicaron luego que lo que pasa es que las "luces" que vi eran a su vez "conectoras" entre mi ser y el de otros. 

Esas luces facilitan esta clase de encuentros y otros, porque la luz despierta partes dormidas del ser. Y estas partes del ser o del alma, al despertar, después pueden encontrarse con partes perdidas de su alma y de sus raíces, etc. 

De ahí que esta noche "viajé a unas montañas", ascendiendo, y encontré a los "celtas" estos. Fue porque primero vinieron las luces, que despertaron partes dormidas de mi ser. Y entonces eso que se despertó en mi, me condujo hacia esos ancestros Celtas

- ¿Y entonces quiénes sois "las luces"? -les pregunté, intrigada.
- Aun no podrías entenderlo. Nosotros sí que no vivimos "aquí". Es decir, no vivimos en tu "aquí". No somos ancestros, ni seres que puedas decir "encarnados". No estamos en el tiempo. Ni en sus lineas, ni en puntos. Tal vez un día nos verás o sentirás mejor y lo entenderás. Cuando crezcas un poco más (pues se necesita un desarrollo espiritual expandido y más edad, para eso)

Así que FIN y colorín colorado, el cuento de hoy ha terminado. Me quedo pensando, o mejor dicho procesando. 

***

Lo que me contaron esos Celtas aun no lo entiendo demasiado al dia de hoy (2026) Pero comparto el sueño y el diálogo posterior porque me sigue pareciendo bueno abrirse a la realidad de que no toda la humanidad ha vivido con nuestros parámetros de realidad.

También para recordar que en las raíces nativas europeas existió un conocimiento sagrado relativo al tiempo, del que generalmente no tenemos ni idea, pero ahí está, en las redes de energía/consciencia planetaria. 

Pensamos que los humanos antiguos veían el mundo como nosotros, pero a veces, su mente era tan diferente de la nuestra, como su percepción de lo real. Así que es bueno, me parece, reconocer nuestra ignorancia. 

Y eso es todo, que no es poco.


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