Lo que me dijeron dos "guedesas" elegantísimas: Estáis todos muertos.
23-octubre-2025

Querida gente,

Me han sucedido algunas cosas sobre las voy pensando "Esto lo contaré en un post", pero esta semana la he tenido apretada, y sumándole que la página estuvo caída un día, no he tenido tiempo de escribir por aquí.

Pero no quiero dejar pasar más tiempo, y de los temas que tengo en lista, elijo hablar en primer lugar de lo menos común, porque así doy prioridad a lo menos tratado en mi sociedad particular. Paso a contarlo.

Tuve un sueño hace unos días en el que vi a dos mujeres negras vestidas de manera elegantísima. Llevaban trajes chaqueta estilo Christian Dior-años 50, de color negro, con un elegante sombrerito o tocado a juego.

Eran esos trajes ajustados que marcan cintura de avispa, con falda de tubo, zapatos de tacón, etc. Todo de color negro, pero con detalles blancos aquí y allá, todo hecho con mucho gusto y con telas lujosas. (Puedes ver trajes de ese estilo en este enlace, si quieres hacerte una idea)

Las dos mujeres estaban juntas, caminaban delante de mí en la calle de alguna ciudad, y aparentemente curioseaban por los escaparates de las tiendas, pero en realidad yo sabía que estaban muy pendientes de mí. Eran plenamente conscientes de mi presencia detrás de ellas, y por alguna razón eso era lo que pretendían: que yo las viera... aunque no se dieron la vuelta para mirarme, ni les pude ver el rostro.

De hecho, estaba sintiendo que querían decirme algo, pero por alguna razón seguían dándome la espalda, y yo no lograba alcanzarlas, pues siempre iban unos pasos por delante de mí. Me desperté ahí y pensé "¿quiénes serían esas dos mujeres?" Pero no me llegó respuesta.

A la noche siguiente volví a verlas en sueños, y de nuevo sentí que aquello era un mensaje, y que aquellas dos mujeres tan elegantes no aparecían en mi visión interior porque sí. Pero una vez más, no querían darse la vuelta, y eso me generaba la sensación de que literalmente "me estaban dando la espalda". Como cuando dices eso de una persona porque te está ignorando adrede. Me desperté ahí y pensé: "Esto sí que es raro, he vuelto a soñar con ellas, ¿quiénes serán? ¿Y por qué no se dan la vuelta?"

Sintiendo que eran entidades o "energías" de algún tipo, y como estaba medio dormida y con la sensación de que podría escucharlas, por ser un sueño reciente, envié una pregunta mentalmente:
-¿Por qué me dais la espalda?

Y automáticamente me llegó una respuesta:
- Porque no te estás ocupando suficientemente de LOS MUERTOS. Es uno de sus asuntos del alma principales, pero lo tienes relegado a un segundo plano. Así que te damos la espalda, porque tú también le das la espalda a MUCHOS muertos.  

Me sentía aun más incómoda, ya que no soy consciente de estar dando la espalda a los muertos precisamente. Es decir, puede que "a veces", pero trato de tenerlos presentes y de dedicarles al menos un recuerdo una vez por semana, lo cual no me parece "poco".


Pero en lugar de protestar, les pregunté quiénes eran, y por qué les molestaba tanto que no prestara "suficiente" atención a los muertos. Y entonces me dijeron que eran algo así como "guedesas", es decir: seres o entidades del mundo funerario o de los muertos.


Como recientemente aprendí ese concepto, durante mis investigaciones sobre religiones afro-descendientes, entendí que siendo "guedesas" se trataba de "muertas", pero de un tipo muy consciente, con pleno dominio de sus actos. es decir: no eran muertas en mal estado, ni carentes de consciencia, y además en este caso jugaban alguna clase de rol de importancia en el mundo de los muertos, a juzgar por sus trajes elegantísimos y de marca. Era como cuando se representa a ciertas entidades funerarias vestidas con un elegante traje de etiqueta y sombrero de copa, solo que en versión femenina. Algo así.

Y si eso era cierto, tenía lógica que estuvieran molestas conmigo, si juzgaban que no presto sificiente atención a los muertos, ya que muchas de esas entidades los representan, los cuidan y protegen, etc. Así que me disculpé por no entender su perspectiva y dije que yo ya me ocupaba "bastante" de los muertos. Y que me gustaría que se dieran la vuelta y habláramos de otra manera, ya que aquello me resultaba incómodo, raro.

Entonces me dijeron:
-Es que no nos estamos refiriendo a los muertos que piensas.
- ¿Y a qué muertos os referís entonces?
- Es que tú estás muerta. Todos estais muertos.

Glups. Esta cuestión ya me la presentó Anubis hace mucho (puedes ver sobre eso una mini presentación en este vídeo) Pero creí que ya lo tenía procesado y superado y por lo visto, NO.

Las "guedesas" me dijeron:
- ¿Cuántas veces te has MUERTO en esta vida y no has transitado, quedándote atorada en esas muertes?

La pregunta me dió en punto sensible. Porque yo ya he aprendido que morimos varias veces en la vida, es decir, con los cambios grandes o importantes. E incluso he hablado mucho de algunas muertes, comparándolas con metamorfosis del alma (tengo hasta un libro sobre eso, llamado Santa Materia) Pero de repente aquellas guedesas me estaban señalando que aunque ya fui consciente de ALGUNAS muertes, no he tratado OTRAS muertes de mi vida.

-Estás bastante muerta, de hecho -me dijeron- porque son varias muertes importantes pero ni siquiera las has llamado "muertes". No las has reconocido como tales. Así que no "atravesaste" ese proceso, solo has intentado pasar página porque no te quedaba otro remedio, que no es lo mismo.

Me quedé sin saber qué decir, y volvieron a formular su pregunta:

¿Cuantas veces te has muerto en esta vida, sin que llamaras muerte a esa muerte?

Y ahí me empezó a venir a la mente el recuerdo de diversas mega crisis desgarradoras que viví en mi vida, y que efectivamente "me mataron", pues nunca más fui la misma.

Pero no había nombrado nunca esas vivencias tan dolorosas como "muertes" y ahora veía claramente no solo que lo eran, sino que nunca "transité" del todo. Siempre me quedé atascada en el dolor de aquello que viví (porque no lo quería vivir) y/o en una esperanza, muy poco realista a estas alturas, de "resucitar" lo muerto o arreglarlo.

Y "lo muerto" eran siempre RELACIONES importantes para mí. Hago una lista, solo para mostrar con un ejemplo personal cómo puede ser una muerte, aunque para cada persona la lista puede ser muy diferente:

- La primera muerte consistió en la separación (para mí, trágica y desgarradora) de mis amigas de la infancia, cuando mi familia se trasladó a otro lugar muy lejano. Y sobre esto podría escribir mucho, pero lo resumiré diciendo que desde entonces, he soñado una y otra vez que lograba reunirme con ellas, como si el tiempo no hubiera pasado. En fin, supongo que es un sueño muy típico de una "muerta que no acepta la realidad".

- La segunda muerte sucedió cuando mi hermana mayor, que para mí era como algo inseparable y a la que quería mucho, se separó de mí, debido (elucubro) a la influencia de un hombre con autoridad religiosa, en ambientes de Iglesia con los que yo empecé a discrepar.

Mi hermana dejó de hablarme y me estuvo esquivando durante AÑOS. Traté de hablar con ella sobre su actitud en una ocasión, pero me citó una frase evangélica ("Mi familia son aquellos que me siguen", dijo Jesús) dándome a entender que ya ni me consideraba familia, por considerar que, al ser crítica con la organización eclesial, yo ya no estaba "en la familia de Jesús", que también era la suya.

También podría escribir mucho sobre el desgarrador sufrimiento que me causó que mi hermana me dejara de lado, situación que solo se alivió hace pocos años (sin que de todos modos, se retomara una comunicación sincera "como antes") Pero con lo que he dicho, creo que es suficiente para que se entienda que eso fue una real muerte. Y la otra noche pude ver que no, no la había transitado o superado. Aún estaba atascada en ese dolor, aun esperaba vete a saber qué.

- La tercera muerte fue la separación del hombre que fue mi pareja y padre de mi hijo. Solo diré que lo amé mucho, que esperaba envejecer a su lado, y que mis propios guías aun tuvieron que sacudirme, siete años después de habernos separado, para hacerme ver que debía dejar de esperar "que regresara y empezar de cero".

Muchas cosas más podrían escribirse sobre esta ruptura, pero esto es un espacio público y es suficiente con lo que he dicho. Y efectivamente, vi que esa muerte tampoco la llamé MUERTE, y por lo tanto algo de mí seguía atascado en preguntas y pensamientos que intentaban "arreglar" lo sucedido.

- La cuarta muerte fue la ruptura amorosa que viví unos años después de esa ruptura, con otro hombre al que también ame mucho, y que se marchó de mi vida sin que yo deseara eso, y dejándome con un montón de preguntas sin responder y palabras sin decir.

Me deprimí tanto con esa ruptura, que desarrollé anemia sin darme ni cuenta. Y no me daba cuenta porque mi tristeza era muy grande y estaba medio oculta para mí misma, y me quitaba el hambre de comer, me causaba problemas digestivos, y en fin, fue una época dura.

Acabé en el hospital a causa de falta de hierro, y cuando salí reforzada tras una infusión intravenosa de emergencia, me sentí como resucitando, pero aun y así no nombré mi dolor como MUERTE.

Incluso recuerdo que caminé por las calles de la ciudad aturdida, y se me formaba una pregunta en la mente: "¿Por que no me he muerto?" 

Y entonces comprendí que para una parte de mí, no tenía demasiado sentido seguir viva, y casi me daba pereza regresar a mi casa y la vida normal. Entiéndase: No es que quisiera morirme, o que lo hubiera buscado adrede a base de comer poco o mal, pero descubrí que algo en mí no entendía que siguiera viva, porque se sentía absurdo. Yo me sentía alguien que fracasa en todo, y mi vida me parecía... qué sé yo.

Un hijo me esperaba en casa, y lo amaba muchísimo y deseaba regresar, pero de todos modos el dolor acumulado por las pérdida afectivas era de tal calibre, que una parte de mí misma no entendía por qué no me morí.

Indudablemente aquello fue OTRA MUERTE, y sobre ella podría hablar mucho más, pero de nuevo lo dejo aquí. Solo diré que a veces aún sueño que ese hombre regresa, y que todo se arregla... En definitiva: también en este caso una parte de mí ha intentado que la muerte no haya sucedido, o que sea una "muerte a medias" que se pueda "arreglar".

- La quinta y última muerte que se me presentó de manera clarísima, fue la traición y abandono de una gran amiga con la que habíamos hecho un acuerdo de ayuda mutua, y un proyecto de futuro juntas que aunaba lo espiritual y lo terrenal, pero luego ella decidió que no y además sucedieron cosas que fueron muy violentas, pura pesadilla para mí y para mi hijo.

No diré nada más de esa muerte, por ser esto un espacio público, por tratarse de un desgarro muy reciente, y porque este post ya es muy largo. Pero en resumen: vi que esa fue la muerte definitiva, porque se sintió como una puñalada, porque afectó también a mi hijo y me trajo importantes angustias y preocupaciones... Y porque la quería mucho y ella me decía que éramos como hermanas, y me había hecho tantas promesas... En fin! ¡Qué puedo decir...!

Las guedesas me acompañaron en esa revisión NOCTURNA, pues todo esto sucedió de noche, tras haber soñado con ellas. Su compañía fue TERAPÉUTiCA, pues me ayudaban a sujetar el hilo de mis pensamientos, a ir "al grano" sin divagar, y a ver cada muerte como la MUERTE que era.

Se me desplegaron emociones diversas con cada una, y pasmosamente para mí, se liberó algo con cada revisión. Comprobé entonces que cuando NO nombras una muerte como tal, eso ya te atasca. Pero claro, cuando nos resistimos a que sucedan algunas muertes, es típico que NO queramos llamarlas "muerte", porque preferimos decir otra cosa, esperando secretamente que eso cambie o se arregle.

Nombrar cada muerte como MUERTE con mayúsculas, me ayudó a asumir esa realidad como lo que era: el FINAL de relaciones muy queridas. El final de un modo de vivir, pues las relaciones próximas impactan en nuestras vidas, así que cada vez que perdemos a alguien que ha sido MUY importante para nosotros, nos morimos a lo que éramos.

Nunca más habrá una "yo" como la que fui cuando veía cada día a esas amigas de la infancia.
Nunca más habrá una "yo" como la que era, cuando sabía que mi hermana mayor era esa persona que siempre estaba ahí, y con la que hacerse confidencias.
Nunca más habrá una "yo" como la que se comprometió, enamoradísima, con el hombre que sería después el padre de mi hijo.
Nunca más habrá una "yo" como la que pensó que crearía un hogar o una relación estable con aquel otro hombre con el que tantas cosas compartíamos.
Nunca más habrá una "yo" como la que era cuando hablaba casi que a diario con aquella gran amiga, esperaba las ocasiones de vernos con ilusión, y me imaginaba caminando aventuras juntas, hasta viejitas.

Todas esas "yoes" murieron, no solo para mí, sino también para los demás. Pero al tratarse de muertes relacionadas con relaciones estrechas, no siempre se te notan "desde fuera". Depende de quién te trate.

Con estas tomas de consciencia sentí una serenidad, una paz, y se liberó algo. Luego me entró sueño de nuevo. Agradecí a las "guedesas" su ayuda y me dispuse a dormir de nuevo.

Solo ahora entiendo, tras escribir este post recapitulando esta vivencia, que esa sensación de que esas mujeres estaban "unos pasos por delante de mí" era una expresión física de que literalmente "van por delante" en consciencia.

Yo estaba en mi "más atrás", desactualizada y sin darme cuenta de "lo real". Ellas tenían mucha más consciencia y perspectiva que yo. Y eran dos autoridades femeninas en el Más Allá, por esa razón.


(Este post tiene una continuación que se titula "Las 4 Muertes, la Muerte por Duelo y La Dolorosa", enlace aquí. )