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11 Oct
11Oct

Hace unos meses, me dijeron mis Guías: 

"Eres una Cantora de Sueños. Así que debes cantarlos-contarlos, como el pájaro que canta porque debe cantar, incluso aunque nadie lo esté escuchando"  

Lo dijeron como si ser "Cantora" de sueños fuera una especie de oficio sagrado, aunque la verdad es que yo no tenía ni idea de que pudiera existir algo así. Y me pregunté para qué servía.

Pero la respuesta fue que en ocasiones, solo el mero hecho de decir, cantar o expresar, si se realizaba poniendo una intención de servir a la red de energía colectiva y a la vida, ya "servía". 

Dios nos hizo a los seres humanos habladores y con capacidad de narrativa por alguna razón. 

No siempre hay que hablar, sin embargo. Otras veces, es bueno callar. Aprender a discernir es un desafío, y en ese camino estoy.

Además, Anubis me dijo una vez que muchos de mis sueños (por no decir TODOS) no eran "míos", o no solo míos. Y que debía contarlos y compartirlos por esa razón. Porque podían servir a otros. De ahí surgió un libro, incluso, "Anubis y los Sueños". Hoy se me vuelve a pedir que cuente sueños. Que hable. 

Por lo tanto, aquí colgaré sueños viejos y nuevos, y ya está.  Sin mayor pretensión. ¡Este no es un espacio de psicoanálisis, ni de filosofía!

Encontrarás aquí textos que ya aparecieron en mi difunta página de urbóreas, y otros, según vayan surgiendo. 

La pintura que ilustra esta entrada es de Nikolas Vasnetsov y se titula "El Ave del Duelo y el Ave de la Alegría". Representa a un ave Sirin y una Alkonost, seres míticos sagrados de la vieja Rusia, entidades femeninas que traían inspiración, noticias e información.

A veces contaban cosas buenas y alegres, a veces malas o muy tristes, como los sueños que contaré por aquí. 

Saludos cariñosos para todos y todas!

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