Junio 2021
En sueños, sentí que estaba en algún espacio de energía de México, no en México como lugar físico. De hecho, lo que sentí al acostarme fue que se me iba la cabeza, porque notaba mucha energía ahí, energía de consciencias o espíritus queriendo hablarme. Y en ese estado debí entrar en trance en la cama, mientras me dormía de puro sueño, todo a la vez.
Y en ese sueño/trance, lo que pasó es que me encontré en un espacio de energía indefinible, muy intenso. Era como un MAR, pero no era un mar físico de aguas azules, sino un mar de energía luminosa.
No lo sé describir bien, porque apenas podía abrir los ojos, y además la luminosidad tampoco era luz muy brillante o deslumbrante.
Era una luminosidad como la que tienen los cuerpos vivos, a veces, en la naturaleza. Como las luciérnagas o los peces con luminiscencia, pero la luminosidad era mucho más intensa que eso y tenía tonos cálidos, cercanos al blanco.
Esa luminosidad era como agua, que a su vez era luz cálida. En resumen, era como estar en un mar de luz, pero era una luz particular.
Yo miraba hacia abajo, como sin atreverme a mirar lo que tenía enfrente, porque notaba que estaba rodeada de presencias de energía MUY INTENSAS. Y me daba como apuro confrontarlas directamente, como si no fuera del todo adecuado que levantara mi rostro y mirara directamente a “las presencias”.
Entonces me hablaron (mentalmente) y resulta que me dijeron que eran algo así como "dioses" de los que fueron conocidos en el antiguo México", y... No sé cómo describir la cosa, pero sentí que era cierto, que no me estaban contaban un cuento. Tuve la certeza de que estaba ante entidades reales, o energías reales, y que no eran muertos lo que estaba a mi alrededor, ni cualquier cosa, sino otra clase de "consciencias". De ahí la sensación de estar en un mar de energía luminosa.
Aquel mar se movía, tenía vida, y de hecho, sentí que ERA consciencia. Mejor dicho: Esas presencias ERAN (en plural) consciencias. Y querían darme un mensaje. LO que capté era que existían y estaban VIVOS, aún hoy. Así que no es cierto que no existan las energías/consciencias que llamamos dioses, o que no tenga existencia propia si no se cree en ellos y no se les venera.
Me dijeron:
"Así como estás viendo (en otros sueños) que los orisas (energías sagradas que se describen en ciertos cultos afrodescendientes) existen, nosotros también existimos.
“Y así como en esas culturas africanas se sabe que cada persona nace o viene al mundo, desde el vientre de su madre, con un orisa más asociado a su persona o más vinculado a su "cabeza", y las iniciaciones de adultos en esa religión re-alinean la consciencia de la persona con el orisa o los orisas que le corresponda integrar o expresar en su vida, así mismo se vivían las cosas antiguamente entre nosotros, en México.
“Cada niño o niña nacía más vinculado a un "dios" (o eso que los humanos llamamos dios, vulgarmente hablando), y su destino corría parejo a cuánto se alineara ese ser humano con la fuerza sagrada vinculada a su cabeza o consciencia, y cómo la iba a vivir."
Me quedé impactada, pensando. Aquello se me dijo como una verdad que no admitía réplica. Es decir, no era un “puede que” o un “tal vez”, sino que era una comunicación de una verdad que yo debía saber.
Así que no se me ocurrió cuestionar la afirmación, ni ponerla en duda. Hubiera sido, cuando menos, una falta de respeto hacia quien me hablaba. Y en esos momentos sentía tan intensamente su energía, que era no solo luminosa, sino también calurosa, casi ardiente o como agua de fuego o algo caliente. Me quedé en silencio.
Luego pensé que nunca había leído en ningún libro que en el México antiguo la gente tuviera esa clase de iniciaciones, realizadas para alinear su consciencia con ningún "dios" o fuerza sagrada, ni que hubiera paralelismos entre el "sistema" de los orisas y los dioses mesoamericanos ancestrales.
Pero también me dije: ¿Y yo qué sé? Solo lo que ponen los libros académicos sobre religiones, mitos, antropología, etc. ¿Y quién escribió los libros, y cuándo? Todo es muy reciente, y enfocado desde el prisma intelectual Occidental, que sabe poco o nada de todos esos asuntos.
Así que... ¿Qué se sabe hoy, de lo que sucedía en la vida interior de la gente del México de hace dos mil años, por ejemplo? ¿Y no había allí muchas tribus y culturas distintas? Por lo tanto, no tengo datos ni para dudar, ni para afirmar. Y esta energía que me rodea es REAL, así que es mejor que escuche, y ya analizaré después su mensaje".
Todo esto lo pensé en segundos, mientras estaba en silencio ante alguna clase de “consciencia/dios” que me hablaba, y en presencia de los demás, en ese mar de luz calurosa.
Mi cabeza me daba vueltas, como si cada presencia de aquellas fueran olas de energía. Cuando alguna se movía, yo sentía como olas moviéndose. Si se acercaba a mí, era como cuando una ola de calor se acercaba, con todos los flujos típicos del agua, pero no era agua.
Me dijeron entonces que los notaba así porque realmente, su mundo era como un mar de energía DIFERENTE a nuestro mundo.
Los dioses habitaban una capa de energía que tenía esa consistencia como de olas de algo vivo, cambiante, pulsante. No era un espacio rígido, ni cristalizado, inerte o quieto. Allí todo eran olas, olas... ondas y olas de intensidad pulsante y cambiante, que podían concentrarse para adquirir fuerza, y luego romper sobre la costa o la playa, es decir: sobre el mundo humano y su consciencia.
Me dijeron que sucedía así con todos los dioses que había conocido (es decir, los que he visto o sentido en sueños, o sea que esto se refería a seres sagrados de todo el planeta) Y era así con todos sus mundos y sistemas. Existía un mar de energía fluida y calurosa asociado con los llamados orisas, otro asociado con los dioses nórdicos, otro con los griegos, otro con los dioses eslavos que soñé hace años, y así sucesivamente.
Ese mar, que está por encima de nuestras cabezas, no es agua física, pero su energía se comporta de manera parecida al agua. Sus movimientos son similares, y también, como el agua, puede conllevar "emociones", pero no solo es un fluido emocional, ni muchísimo menos. Me dijeron:
"Ahora vas a entender por qué llevas tiempo teniendo visiones con un mar de energía viva, que no terminas de entender lo que es. Y es que en parte estás vinculada con las fuerzas sagradas del océano marino físico, pero también estás vinculada con ese otro "mar" de "dioses" o fuerzas sagradas, que en cada cultura han recibido nombres diversos.
“Tu consciencia humana de abajo, nota ese mar y no sabe describirlo, y tu mente lo ha ido traduciendo en formas visuales como ha podido. Pero es que nos sentías a nosotros, y como somos "ondas", "olas", y masas de energía "móvil", no sabías tampoco describirnos”
Me quedé pensativa, descuadrada por la información, por ser muy nueva para mí, pero sentía que aquello tenía mucha profundidad y cierto sentido.
Me dijeron entonces que cuando un "dios" en concreto, es decir, una fuerza sagrada específica, quería unirse a alguien (porque estaba alineado, por así decirlo, con su alma), hacía como hacen las olas del mar: recogerse, acumularse, para después "caer" con fuerza sobre esa persona, alcanzarla, "romper" como una ola sobre su cabeza.
Casi lo sentí y me quedé casi incapaz de pensar. Solo escuchaba, asombrada, pero aquella imagen de una ola rompiendo sobre la cabeza de uno, me hacía sentido, me resonaba. Lo sentía veraz.
Me dijeron entonces que ellos, al igual que los Seres Sagrados africanos que había visto en otro sueño, también estaban EN CONTRA de muchas cosas de nuestro sistema o cultura educacional. Y estaban unidos a los africanos y a "dioses y espíritus" de muchos otros pueblos nativos de la tierra, para ir contra nuestro sistema educacional.
La causa de eso sería larga de detallar, pero se resume en que el tipo de educación dada a los niños los separó de su antigua conexión con lo ancestral (sus antepasados) pero también con la naturaleza y muchos seres sagrados que se mueven en ella. Se desgarró algo en un tejido de interconexiones de La Creación, que antes estaba unido.
Todo junto me sonó a guerra de energía, tuve miedo, y me surgió una pregunta: ¿Actuaban por propia voluntad o seguían el deseo de La Divinidad Creadora suprema, por así decirlo?
Entonces el nivel de trance subió de intensidad y me llegó una respuesta: esas fuerzas sagradas eran, en última instancia, extensiones de LO Creador, es decir de La Divinidad Creadora o Dios. No estaban separadas de la Divinidad Creadora, sino unidas a “Eso”. Y El Creador mismo los estaba "movilizando". Lo que pasaba es que yo no podía entender bien toda aquella complejidad de los “mundos superiores”. Yo ni siquiera entendía qué era ese mar de agua de luz y casi ardiente.
... La cosa es que las olas de energía iban y venían hacia mí y mi cabeza recibiendo un “chapuzón” tras otro. Ola va, ola viene. Como si todos aquellos “dioses” estuvieran lanzándose contra mí, pero no agresivamente, sino como las olas del mar cuando estás en la playa.
Me empecé a sentir más en aquel mundo que en este....en esos momentos estaba mareada, como si me fuera a desmayar, aunque como estaba dormida y en la cama, no llegué a hacerlo. Todo lo viví en sueños. Me despertó mi hijo, y eso me sacó de aquel estado y del sueño.
Entiendo ahora que vivimos en un mundo repleto de fuerzas y contra fuerzas, un mundo de tramas y redes de ENERGÍA complejas, que no solemos conocer. Lo que sucede en la superficie de lo visible solo es la apariencia final. No toda la realidad.
Lo que vemos al mirar el mundo solo es como mirar la superficie del mar. Sería un error creer que por ver algo liso y azul, ya conocemos su interior y el porqué de sus cambios.
FIN