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12 Oct
12Oct

En el sueño, estaba en la casa de una mujer difunta, anciana, o mejor dicho su casa familiar. (Actualmente ya no vive allí nadie de la familia)

La familia recibía un gran paquete de regalo, embalado en cartón como los grandes objetos que se envían por amazon. Todos ilusionados, se disponían a abrirlo, y yo les ayudaba.

Al abrir la caja (tan alta como una persona) se cayó de su interior una caja más pequeña, pues el paquete contenía algo para ensamblar, y cajas menores con diferentes piezas.

Abrí la caja, y de inmediato salté hacia atrás, y la dejé caer al suelo,  espantada, sin tocar su contenido. Pues alli se veía una especie de polvo marrón, que "sentí/supe" que era tierra o polvo de cementerio cargado de algo muy contagioso y malo.

Avisé a la familia y les dije que no debían tocar nada más ni seguir desembalando el "regalo", porque era algo parecido a un arma biológica. De hecho, otra de las cajas que contenía el paquete, traía en su portada una imagen de la clase de cosa que se podía ensamblar y montar, y era un monstruo horrible construido sobre un esqueleto. Porque el paquete traía huesos y cosas así.

El problema y lo pérfido del asunto, es que esto llegaba en vísperas de Halloween, y venía como disfrazado de decoración monstruosa de Halloween, como si se tratara de algo inofensivo para poner en el salón o en una fiesta. Pero yo sentí que allí había algo muy malo.

No solo eso, en la caja se oía también un tic tac, tic tac, así que ¡era una bomba! Estaba programado para explotar y afectar a todos los que estaban en aquella casa, con la idea de matarlos y exterminar a la familia. 

Me dio tanto miedo que, tras avisar a la gente y ver que nadie me hacia caso, pensando que yo era una paranoica o exagerada, y que les parecía muy interesante el regalo, huí sin pensarlo dos veces, para no estar presente cuando la bomba explotara con todo aquello.

Para no cruzar delante del "regalo", salté por el balcón de la habitación donde me encontraba, y huí por un patio interior, saltando por tejados y balcones al más puro estilo de las películas de acción y riesgo extremo. 

Me desperté y, sabiendo a qué familia aludía el sueño, y teniendo ciertos datos sobre muertes trágicas acontecidas en la misma hace años, quise rezar y preguntar por qué había soñado con esto.

La respuesta fue: Para que aprendas algo, observes y tomes consciencia de algo. 

Luego se me dio una visión en la que veía un familiar rencoroso, a causa de que se sintió poco apreciado y mal tratado, por la difunta anciana, en vida. Sentí lo que era el rencor en sí mismo: se asocia con una herida que no cierra, no porque no pueda cerrar, sino porque existe ahí un trauma doloroso, pero la persona re-alimenta el dolor y se abre la herida cada vez que esta intenta cicatrizar.

El rencor es, en esencia, como un líquido corrompido que surge en heridas infectadas y difíciles que, pudiendo sanar, no lo hacen porque la persona no quiere. Es más: quiere alimentar ese dolor, preservarlo. No quiere tratar de comprender las causas del comportamiento ajeno, o trascender hechos antiguos. Quiere seguir ahí. 

El rencor es diferente de la memoria traumática, o del recuerdo del mal recibido. Porque el recuerdo y la memoria pueden servir para defenderse o protegerse de nuevos daños en lo sucesivo; o también para acudir a la justicia, narrando lo que sucedió. Pero el rencor no es esto, sino que va más allá, llevando el sentimiento de dolor hacia un estado lacerado e infectado que, adrede, se conserva en el tiempo, sin búsqueda de sanación ni de justicia "legal" o espiritual. 

Se me mostró a una persona rencorosa y pregunté: ¿Es ella la que ha enviado este regalo mortal, o quien lo ha encargado como maleficio a brujos, y que lo envíen a la familia odiada?

La respuesta me mostró entonces algo mucho más antiguo. Muchas generaciones atrás, en esa familia hubo una sirvienta que fue muy mal tratada. 

Golpeada y humillada de continuo por el "amo" o el "señor" de la familia pudiente, desarrolló no solo un trauma, sino un rencor posterior que coaguló en un deseo de muerte, no solo para el "amo" sino también para la familia. Porque veían su sufrimiento, pero todos consentían y nadie hizo nada. Además, la familia se aprovechó de su trabajo casi de esclava, sin agradecerle nunca nada.

Aquella sirvienta se dijo: "Son ricos y viven bien en parte gracias a mí. Y mira cómo me tratan. Peor que a un perro. Pues ahora quiero que tengan un destino de perros y que mueran como perros"

En España, como en otras partes de Europa, se practicaba la hechicería y los maleficios de muerte podían ser encargados a algunas brujas o brujos. Esta sirvienta encargó o hizo ella misma un maleficio de muerte para la familia, y causó un daño en aquella generación, que fue después heredado sucesivamente como un potencial "malo". 

Pero el maleficio solo se detonaba y reactivaba cuando la familia volvía a enriquecerse mucho, no cuando vivían de un modo normal o sin destacar. También se detonaba cuando se volvían a producir ofensas y humillaciones a otras personas, por considerarlos de clase social inferior o subordinados. 

El rencor era como las pilas o la batería que activaba el motor o el tic tac del reloj de la bomba, aunque lo que mataba era la energía de "muerte", enfermedad, podredumbre y deterioro, traída directamente del cementerio.

Y esto era lo que yo debía ver y aprender, y también comunicar, para que exista más consciencia acerca de qué es el rencor; cómo funciona; y por qué puede ser la grieta infectada a través de la cual una antigua maldición o maleficio familiar se ponga en marcha. 

El rencor que dio origen al maleficio era muy antiguo, pero se agarraba al rencor existente en personas de las siguientes generaciones, para poder seguir actuando en el presente. 

También se me dijo que muchas familias tienen cosas así debido a la mancha de pecado de antiguos terratenientes, amos y amas, y el sufrimiento causado a terceros en los tiempos de esclavitud y servidumbre. 

Dios odia la esclavitud. En cuanto a tener "sirvientes", se me dijo, para el día de hoy: "Nunca tengas un empleado, excepto si eres capaz de tratarlo con toda dignidad y respeto, sin considerarlo como a alguien inferior. 

"Y si es un empleado doméstico, debe ser tratado lo más cerca de ser como un miembro de la familia, al que se paga para beneficiarse de su trabajo especializado"

Comprendí que cuando te tratan rebajándote, o remarcándote en todo momento que "ellos" están por encima de ti, es fácil resentirse, porque se siente como si te pisaran contra el suelo, mientras otros disfrutan a costa de tu espalda y tu agobio. Pagar a otra persona no es un permiso para tratarla "mal". No digamos si no se le paga lo justo, o ni siquiera eso. 

Y pude observar mi propio potencial rencoroso. Porque, en esencia, el rencor empieza en heridas y situaciones en las que sientes mucha impotencia, y no sabes cómo salir de eso, sintiéndote atrapado. Y situaciones así no son tan difíciles de vivir.

No hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a ti. 

Y cuidadito con Halloween para quien tenga "bombas de relojería" en sus linajes ancestrales. Porque algunos regalos no son lo que parecen. 

El consejo que recibí para quien se encuentre con algo así fue: deshazte de tus rencores, y de todo rencor, porque no solo te pudre el corazón, sino que además es un fluido comunicante que abre la puerta a males antiguos que no quieres tener en tu casa. 

Trata bien a los que se encuentren en una situación de inferioridad económica, y/o a los que dependen de ti, en algún sentido, para subsistir, sacar adelante a sus hijos o tener vivienda. 

Y para el resto REZA.

(La imagen de la entrada es una pintura de Andrea Kowch)



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