(Sueño del 2019)
Me encontré en sueños viendo unos seres monstruosos, debido a una extraña cualidad que se detecta en lo demoníaco, como si se tratara de algo que es una anomalía, pero no casual, no fortuita, no debido a una enfermedad, sino... Ah...¡qué difícil es ponerle palabras a la sensación...!
Los demonios a los que me refiero se ven en sueños como seres que expresan una deformación espiritual hacia la malignidad. Es como lo de un demonio que vi hace muchos años, que tenía dos bocas, una encima de otra, y mientras se fumaba un puro con una, con la otra soltaba un discurso. (El relato de ese sueño y su explicación está incluido en mi libro "Demonología")
De entrada, te desconciertas cuando ves algo así. Tardé años en comprender que las dos bocas aluden a dos discursos y actitudes simultáneas, y pueden asociarse a un tipo de "mentira" difícil de manejar por nuestra mente, tan sencillita ella.
Creo que la mente del soñador (la mía, en este caso) no ve formas demoníacas literales, sino que ve una traducción que la mente hace de energías / consciencias que son generalmente tan aberrantes o extrañas, que no se pueden describir.
Captas solo unos fragmentos, imágenes, destellos de lo que eso "es", y los compones en tu imagen mental como puedes. Así que no es como ver un animal monstruoso, o como ver a una criatura de una especie biológica llamada "demonio". Es otra cosa.
¿Y cómo se diferencian unas cosas de otras? Por sus efectos en tu ser. Porque ver un animal extraño no te afecta de manera negativa, espiritualmente hablando. Tu cuerpo no se altera, tu energía no se siente angustiada o enfermando ante esa presencia.
Pero ver un ente demoníaco... Ah, eso te deja tocada. Se te revuelve algo en lo profundo, se te detona un ataque de ansiedad, tu corazón se acelera porque algo detecta: "Peligro, peligro".
Además, los demonios viven en un mundo desquiciado, y contagian locura, desequilibrio. En su presencia se siente una sensación como de seres que vienen de un espacio o dimensión externa y diferente de la nuestra, pero que está fuera del orden natural. La palabra que mejor define su sensación, para mí, es "insania".
Cuando veo gente disfrazándose de demonios en carnaval o Halloween, siempre pienso: "Estos no han visto un demonio en su p. vida." Porque la cosa no consiste en vestirse de color negro o rojo, o ponerse unos cuernos. Los cuernos no son nada malo (pobres vacas, con lo bondadosas que son), ni el color negro o rojo.
Es la cualidad enfermiza, corrosiva, tóxica, que tiene lo demoníaco, la que hace que el cuerpo se ponga enfermo cuando está ante "eso", y la mente se sienta arrastrada hacia sensaciones de pérdida de realidad, como si esa presencia te condujera por sí misma a lo que llamaríamos un "mal viaje".
Mi cuerpo suele acusar la presencia demoníaca sintiendo náuseas, ansiedad, o a veces con fuerte dolor de cabeza. Y eso es lo que me ha sucedido esta noche, que me dio dolor de cabeza, además de ansiedad y angustia. Aunque por suerte, fue pasajero.
Bueno, por suerte no: fue gracias a la súper heroína que apareció para solucionar el problema, je, je.
Pero vayamos al grano. Decía que vi unos seres demoníacos. Recuerdo sobre todo uno, que era como un hombre gordo, pero el
rostro lo tenía mezclado con el de un insecto, en la zona de la boca. Tenía unas piezas en las mejillas, como "palpos" bucales, con tenacillas para coger cosas y comerlas. Era muy raro, porque estaba hecho todo de carne con piel humana, no de quitina insectoide,
muy raro.
Había otros demonios, tanto femeninos como masculinos, y algunos eran tan extraños que mis ojos no los podían enfocar bien. No puedo enfocar y ver con nitidez, en sueños, lo que mi mente no reconoce o no entiende, y siente que le supera.
Total, que me dio mucho susto, porque percibía esa inconfundible
sensación de malicia, de cosa mala. Pero entonces salió de no sé dónde una mujer que, con la agilidad de una araña atlética y fuerte, saltó encima de uno de esos demonios, y se le subió a horcajadas, con sus piernas alrededor de los hombros.
El demonio era más grande que la mujer, pero ella era pura fibra, y no veas su poderío. Mi consciencia se fusionó con la de la mujer, como si el sueño me quisiera enseñar algo. (Fue como si, en una película, se me permitiera meterme dentro de un personaje para aprender o entender algo)
Y me vi subida sobre el demonio, que en este caso era femenino y tenía unas extensiones extrañas en la cabeza, como membranas raras de color rosado con una especie de pequeños ojos en las puntas, o algo raro, no sé.
Sentí entonces que la mujer atlética tenía adentro un instinto asesino de demonios. Era una especie de exterminadora, tanto que su agresividad hasta me dio miedo. Nunca había sentido nada igual. Al meterme dentro de su piel, sentí lo que se sentía "sabiendo" que "podías" matar (y sin despeinarte demasiado) a uno de esos "seres".
La mujer, subida sobre el cuerpo de la demonia, tomó su cabeza y le metió los dedos en los ojos del rostro, y apretó con fuerza hasta destruírselos y dejarla ciega. Era exactamente como lo que hizo un replicante de la película Blade Runner, con un científico creador.
Pero en mi sueño, la exterminadora no llegó a matar a la demonia. Solo la cegó. Además, la situación era a la inversa de la película, ya que en este caso la mujer atlética tenía una intensa conexión con la Divinidad Creadora (estaba ejecutando sus designios, de hecho) y los demonios eran entes muy dañinos.
La mujer le soltó un discurso a la demonia sobre la que estaba subida, y de paso, a los demás. Les dijo que tenían los días contados, que no podrían seguir así. Pero venía a invitarles a
cambiar, a abandonar sus actividades dañinas y regresar al bien.
Entonces ella, desde su mente, empezó a explicarme (es decir, le habló a mi consciencia) que "predicar" a los demonios era necesario y bueno. Esta prédica se hacía para abrirles una oportunidad de cambio.
Pero predicar a esos demonios era como ir a hablar con un grupo de mafiosos asesinos, antes de dinamitar su tinglado y matarlos a todos, ya que su fin estaba sentenciado, excepto si dejaban de dañar todo y cambiaban de actitud. Quien avisa no es traidor.
Como yo estaba fusionada con esa especie de mujer araña predicadora y exterminadora, entendí cosas que me llegaron desde su consciencia a la mía. Me reconcilié con un sentido profundo de la prédica, muy denostada en mi cultura, por estar a veces mal entendida.
No se trataba de sermonear ni de hacer proselitismo. Se trataba de usar la palabra con compasión para mostrar cosas, a tiempo de que otras "almas" vieran cierta verdad y evitaran así sufrir innecesariamente con "lo que iba a suceder".
Predicar era un modo de cambiar un futuro posible que pintaba muy feo. Predicar era mostrar agujeros por los que la luz sagrada pasa, y puede sanar algo en una realidad insana.
Yo me dije que, a pesar de todo, la exterminadora acababa de destruir con sus dedos los ojos de ese ser, así que no le había dado tanta oportunidad de pensar. Pero entonces entendí, o me llegó, que destruirle los ojos fue algo necesario para protegerse a sí misma de lo que estos irradiaban, y también fue el modo de dar un aviso de su fuerza.
Era como cuando un animal marca a otro, lo hiere y le deja claro que no se puede pasar de la raya, porque está ante otro animal más poderoso. Fue como decirle: "Del mismo modo que te he quitado los ojos para que no dañes más con ellos, podría haberte matado con mis manos, pero no lo he hecho para darte una oportunidad, porque no siento odio hacia ti, y esto no es nada personal"
Esperé a ver si la demonia afectada (y los otros) tomaban esa oportunidad de cambio. Pero no quisieron. Sucedió que, al escuchar el discurso, se les deformó el rostro con muecas. Algunos mostraron asco ante las palabras de la Exterminadora, y se reforzaron aún más en su malicia. No solo rechazaban el mensaje, sino que aún les hacía endurecerse más en su posicionamiento. Otros empezaron a quejarse, y a querer huir.
La Exterminadora "descabalgó" a la demonia y la soltó, para darle libertad de decidir. La demonia empezó a gimotear. Me empezó a recordar a Gollum (del Señor de los Anillos) cuando se queja, se encoge y tiene miedo, pero lo hace sin abandonar su malicia.
Incluso se volvió más pequeña de tamaño. Luego se escabulló y corrió a esconderse, porque no quería dejar de ser "así". No quería regresar a su "orden" natural.
Entendí que lo que convertiría a algunos demonios en exterminables por parte de seres como aquella ¿mujer?, era precisamente su negativa al cambio. Su enquistamiento en persistir haciendo daño, algo que no podía continuar porque afectaba malamente al resto de la vida, al tejido vital de la Creación.
Misericordia era ir a un lugar infernal que iba a ser destruido, avisando de ello con suficiente tiempo, y permitiendo así que huyeran y se escondieran en otros lugares, los demonios que no querían morir, ni cambiar. Aunque al final, en algún momento, un Exterminador los iría a buscar.
Casi me dieron lástima. El último demonio que vi era parecido a un tejido humano extendido, como un cuerpo aplanado por la mitad, cortado... No lo sé describir. Era una cosa viva y al mismo tiempo era un trozo de algo. Otros demonios lo manejaban, era todo muy delirante, y se oía un ruido de fondo como una disonancia, muy desagradable.
Me desperté en ese momento, y tenía dolor de cabeza. Si cerraba los ojos, veía un festival de demonios a cuál más indescriptible. Pero me estaba llegando una enseñanza espiritual sobre fragmentos del ser. Entendí que una de las causas de la existencia o "surgimiento" de estos demonios, era la vivencia fragmentada de la consciencia.
Así, empecé a entender un proceso de demonificación que antes no conocía. Ahondé hace tiempo en la demonificación surgida por emociones sin sanar o traumas sin resolver (lo que expresé en mi libro "Demonología") Pero ahora estaba asomándome a la demonificación surgida por una consciencia que percibe el mundo en fragmentos, alejada de la Unidad, y que persiste en seguir separada de un modo insano. Porque NO quiere reconectarse con lo unido.
Supe que cada vez que la consciencia humana avanza hacia la Unidad, son desalojados o hasta mueren demonios que surgieron de su fragmentación. Eso es lo que entendí.
Nuestra consciencia es creadora, tanto la individual como la colectiva. Y existen miríadas de creaciones demoníacas que surgen o son creadas de manera inconsciente por nosotros, a partir de perspectivas disociadas, fragmentadas, rotas.
La fragmentación no surge de "ver las partes de algo" sino de pensar que las partes son cosas independientes, desligadas entre sí. Una fruta como la granada NO es una realidad fragmentada por el hecho de tener tantas semillas o partes internas. Solo está fragmentada cuando la cortas por la mitad, la "matas", y luego tratas las partes como si fueran cosas que no tienen que ver entre sí, desconectadas de su origen unificado, de su esencia y raíz.
Esa fragmentación es la que crea demonios. No existe ningún problema en mirar, estudiar y cuidar las pequeñas partes diferentes de la vida. No existe fragmentación insana en el acto de nombrar las diferencias entre seres vivos, o entre las células de un cuerpo, admirando la diversidad, reconociendo las identidades diferentes, las partes del todo.
El problema surge cuando las creemos o incluso las "queremos" tener "aisladas" unas de otras. Así se crean un tipo de demonios, de infiernos, de sufrimientos, y de realidades desquiciadas.
Eso es lo que he entendido mientras me despertaba, de manera que di muchas gracias por haber soñado con esto, a pesar del horror, y del dolor de cabeza. Porque ha sido una enseñanza espiritual.
Volví a dormirme y seguí soñando con escenarios infernales y cosas surrealistas e insanas, pero gracias a la comprensión previa, todo se fue disolviendo, mis dolores desaparecieron y amanecí EN PAZ.
También amanecí con esperanza, porque vi a la Exterminadora y entendí que, a veces, no era malo exterminar, sino necesario. Pero no me refiero a exterminar gente, ¿eh? sino energías/consciencias dañinas e insanas para la vida. Y estoy hablando de exterminar al "mal" desde La Unidad, parecido a cuando un linfocito NK ataca antígenos (linfocito "Natural Killer", je, je)
En resumen, este fue un sueño de Sagrada Defensa, y un capítulo más acerca de la Sagrada Violencia, sus modos de actuación y su sentido dentro del todo.
Pero en esta ocasión el matiz es: Sagrada Defensa que surge de la vivencia de La Unidad, frente a los demonios surgidos de mentes que todo lo fragmentan y todo lo contraponen y desquician, y con ello crean insania infecciosa y toneladas de sufrimiento.
Mientras pensaba cómo ilustrar este post, busqué imágenes de heroínas de comic, pero todas estaban demasiado sexualizadas.
Al final me acordé de Durga, porque la cualidad de "agilidad de araña" me recordó a sus múltiples brazos, lo mismo que lo que se dice de Ella, que mata los demonios de la ignorancia. Y me quedé reflexionando acerca de esto, porque en la energía, me resonaba mucho, y no es la primera vez que sueño con Durga.