(Mayo 2017)
Mis sueños me condujeron a un espacio donde había multitud de niños que no habían nacido y a los que yo (?) echaba de menos. Lloraba y lloraba porque "no estaban en mi espacio" y no podía resignarme, se me rompía el corazón, o las entrañas, o todo.
Luego sentí que no era "yo" quien lloraba de pena por la ausencia de esos "no nacidos", sino la Tierra en su aspecto de Madre. Y me sumergí en el misterio de sentir la pena de la ausencia de vidas potenciales que "no han sido", y en el deseo contundente de que "puedan llegar a ser".
También era el misterio de preguntarme porqué siento "yo" esto, y si puedo hacer algo para que la Tierra logre encarnar a esas criaturas por las que llora porque las quiere vivas, y las echa de menos "en su espacio, en su cuerpo material".
No sabía comprender tanto misterio. Sólo lloraba en sueños hasta despertarme, mareada, de madrugada. Sin saber dónde empiezo yo y dónde empieza la Tierra. Encontrándome, como otras veces, mezclada con una conciencia mayor cuya perspectiva me excede, sin saber porqué o "para qué" me sucede esto (si es que compartir sentimientos tiene un "para" qué)
Pero durante la mañana, espléndida, preciosa, con cielo azul transparente y cálidas brisas de mayo (y brezo florido, y pájaros cantando, y el bosque amoroso acogiéndome) salí a pasear, me adentré entre los árboles, me senté en la Tierra (¡sin reloj, sin prisas, sin planes premeditados ni organización!)
Y la Tierra me habló...Me empezó a hablar de la Defensa...de cómo las madres y solo las madres podíamos invocar una defensa especial de la vida...
Y entendí mi sueño, y lo asocié con todo lo que llegó entonces. Actué como una niña obediente de su mamá-Tierra amorosa, y fui a una encrucijada que la Tierra me indicó, y dije las palabras que Ella me dijo, y puse mis manos sobre la tierra roja, y golpeé con mis pies sobre la Tierra.
Y escuché. Y luego de escuchar, y sentir, la Tierra me condujo todavía a un arroyo silvestre, para que sumergiera mis manos en él y bebiera de su agua helada.
Y luego, finalmente, la Tierra me dijo: "Y ahora vuelve a casa y escribe lo que has oído, y yo te explicaré todo, punto por punto. Porque la defensa de las Madres debe ser levantada. Pues sólo ellas y nadie más que ellas puede detonar la verdadera defensa de la vida"
Luego me dijo:
"Sin Defensa no hay maternidad. Sin defensa no hay vida. No se puede ser madre sin aceptar defender la vida, pues gestar ya implica una faceta defensiva.
"Contener y nutrir un cuerpo dentro de ti, ya es defenderlo con tu propia carne, con tu propio ser. Defensa y Maternidad son dos caras de la misma moneda.
"Y por la misma razón, el verdadero y más profundo conocimiento defensivo, sólo las madres conscientes pueden recordarlo, sentirlo, aprenderlo y actuarlo.
"Fue un error de la humanidad delegar la defensa de la Vida solo en manos masculinas. Ellos están capacitados para ayudar y seguir la directriz de las madres, pero no pueden apropiarse de la verdadera y sagrada Defensa, ni pueden serla. Les es imposible por su propio diseño humano.
"La autoridad máxima en cuestiones de Defensa, y su enseñanza superior, nunca debió dejar de ser algo propio y reconocido de las madres, y de las madres hacia el resto del mundo. Porque, insisto, la primera Defensa es el cuerpo de la mujer que gesta, y todo otro conocimiento sobre la Defensa Verdadera de la Vida surge de ello, o se extiende desde ahí"
Ay, qué mal expresado siento lo que la Tierra me transmitía. Porque no eran solo palabras lo que me decía. Era una energía...era algo más poderoso, profundo y conmovedor.
Ella decía: "Quiero levantar a las madres. Quiero que se levante la defensa verdadera, que es la maternal. Que se detone y active la Defensa de la Vida, actuada y dirigida por las madres. O se hace así, o no habrá esperanza alguna. Pero para que suceda, el conocimiento de la Defensa de la Madre ha de volver"
Luego me he pasado la mañana escribiendo acerca de todo esto, dentro de un libro que tengo empezado ("Amor que une Tierras, Hogar y Sagrada Defensa")
Sueño con muchas madres poniéndonos en pie. Y sueño con los niños que la Tierra todavía quiere ver nacer, y que va a luchar para que nazcan y tengan la vida potencial que aún pueden tener.
Esto no se ha acabado. Ni mucho menos. Para la Tierra, una nueva etapa TIENE QUE empezar.
Suena el tambor de su corazón, levantando la Defensa... Porque sin activar la Defensa primero, toda esa vida potencial que todavía puede ser, nunca podrá llegar a ser...